cerrar

Durante los meses de Enero y Febrero, os proponemos este modelo, promocionado con soporte pedagógico: un modelo de nuestra línea ACENTO, que ofrece muchas posibilidades de juego para el niño: biombo de disfraces, guiñoles y teatro. 
        
Este mueble es un modelo diseñado para pode realizar multiples propuestas de juego, como elemento para el rincón de disfraces y guiñoles, dentro del aula de 2 a 3 años, o en la sala multiusos, en un taller de creatividad y expresión.

BIOMBO DE DISFRACES, GUIÑOLES Y TEATRO|El mueble para los disfraces, guiñoles y teatro, es un mueble en forma de biombo que se puede adaptar a cualquier espacio de la escuela, por la característica de poder extenderlo o recogerlo.Consta de varios detalles que enriquecerán las diferentes propuestas de juego: el espejo, con el que el niño descubrirá su imagen; y los huecos o agujeros, para que se pueda mirar a través de ellos, o sacar los guiñoles.Este mueble es lo suficientemente versátil, para poder disfrutar de varias propuestas a la vez.
                          
NOVEDAD MES
¿Escuelas Infantiles? ¿Guarderías? ¿Casas canguro? ¿Casas de niños...? PDF Imprimir E-mail

¿Y quién regula el sector, de verdad, a pesar de los Decretos y Órdenes que las diferentes Administraciones lanzan, más de cara a la galería, según parece, que con ánimo real de controlar, adecuar y ordenar el mismo?
Porque la realidad es la que es, y no por el hecho de llamarse de una u otra manera implica mala atención al niño, falta de pedagogía o inexistencia de medios. No. ¿Pero quién regula esto?

Cada Comunidad está desarrollando sus propios Decretos Reguladores, unos con más sensibilidad o menos; pero todos lo están haciendo, si no lo han hecho ya (la mayoría). Eso sí, en algo se ponen de acuerdo: exceso de número de niños por aula y generalizaciones o vaguedades curriculares.
Y poca, escasa atención y menor valoración, se dedica a los motores reales de un Centro Infantil: los educadores (o las educadoras).
De este colectivo tampoco se acuerdan demasiado, salvo a la hora de exigir titulaciones; poco en categorías y menos en retribuciones.

Pero claro, estos Decretos son válidos para todas las Escuelas Infantiles públicas. ¿Y las privadas? Tendrán que adaptarse, dicen. ¿Cómo? Y las casas de niños o canguros (el nombre se las trae y no deja de ser bastante peyorativo)… ¿también?
De que las Escuelas Infantiles públicas cumplan las normativas no hay duda alguna; son ellos mismos quienes las ponen para sus propios Centros (los dependientes de las Administraciones). Pero, ojo, no ignoremos que en España la mayoría de niños, dentro del ciclo de 0 a 3 años, se encuentran en centros privados; con diferencias importantes entre Comunidades, alcanzando cifras altísimas en algunas de ellas.
Y la cosa se complica enormemente si nos adentramos en entornos rurales, donde cada familia se busca la vida como puede, y donde salvo excelentes excepciones (programa crecemos en Castilla y León, por ejemplo), poco o nada hay previsto.

Y pienso que no debe ser tan complicado hacerlo (regularlo, de verdad), cuando hace unos años estaba en situación similar el segundo ciclo (3 a 6 años) y ahora se encuentra perfectamente incorporado dentro del recorrido escolar, aun cuando no sea obligatorio.
Pero claro, topamos con la incomprensión de una realidad: falta de medios, falta de interés y, fundamentalmente, ausencia de compromiso para que la Educación sea lo que debe ser: un espacio para desarrollar mentes creativas.

Mientras tanto, seguiremos observando espectáculos esperpénticos donde nadie presta atención a seres humanos que, aunque pequeñitos, no dejan de serlo. Y que requieren, sin duda, cuando menos la misma atención que uno de mayor edad.

Regular el sector debería ser tarea prioritaria de las Administraciones, no de las ilusiones fantásticas de ese espléndido colectivo de educadores, que día a día se topa con la incomprensión y el abandono. Seguiremos esperando.