Inversión, precio y valor PDF Imprimir E-mail
 

Sin ninguna duda, estos tres conceptos son de gran importancia; de gran trascendencia... y altamente ignorados, o confundidos en significado.

Porque, curiosamente, estos tres conceptos, confluyen en otro, que es regularmente el único que se aprecia: gasto. Y dentro del gasto, se interpreta el precio, como parte fundamental y clave del mismo. Y no es así; para nada.
Menos aún cuando se trata de desarrollar un proyecto para Educación Infantil, sea el Centro que fuera (Escuela, Ludoteca…), donde lo que realmente importa es la calidad del mismo. 

Es frecuente escuchar frases como “esto me va a costar…”, “el precio es alto…”, “el gasto es excesivo…”; es frecuente, por lo tanto, equivocarse al apreciar como exponentes determinantes, factores que en ningún caso lo son.  

Cuando se desarrolla un proyecto de un Centro Infantil se efectúa una inversión: un desembolso económico, necesario para acometer el mismo, y con el que se pretende obtener un rendimiento; al margen, por supuesto, de dotar, con dicha inversión, de infraestructura al Centro. ¿Qué se quiere hacer o tener, sería la pregunta primordial a plantear? 

El precio, obviamente, es el importe de un bien invertido; que nunca es alto o bajo, sino que tiene un coste, a partir del cual adquirirá una importancia o no, pero nunca en función del importe sino en función del valor que aporte.
No hay precio, por tanto, “caro” o “barato”; hay precio que conlleve rendimiento y operatividad, para que, en función de dichos factores, aporte un valor. 

Un precio supuestamente alto puede ser enormemente bajo, en cuanto a inversión, si el rendimiento que se vaya a obtener es elevado; a la inversa: un precio supuestamente bajo, puede resultar “carísimo” si su aportación es nula o baja.
Más aún, si como es lógico, el proyecto de Centro Infantil que se desarrolle, y se ponga en marcha, esté pensado para tener una larga continuidad en el tiempo (como es lógico que la tenga). ¿Qué es, entonces, lo “caro” o “barato”?  Sin duda alguna, aquel bien adquirido que pueda tener máxima calidad, implicando ello una larga duración en ese tiempo. 

No confundamos, por favor, conceptos como los de precio y valor: precio es lo inmediato, valor es lo duradero. Precio es lo que pagamos por un bien, mientras que valor es lo que ese bien nos va a proporcionar; o dicho de otra manera: el precio es lo efímero; el valor, no: es lo que quedará con nosotros. Es lo útil. Comencemos, por tanto, a trabajar en esa dirección: dotar de calidad a nuestros Centros.  

Javier Alegría